sábado, 14 de febrero de 2026

 Pobre de mi.

Un día le pedí a Dios
que se enfrentara conmigo.
El día era aburrido.
Le menté la madre.
Lo escupí.
Nada.
Insistí algunas veces
—por deporte,
por cansancio—
y Dios seguía ausente
como un padre ocupado.
Pero cuando me olvidé de nombrarlo,
cuando estaba distraído
pensando en cualquier cosa inútil,
me lanzó un gancho seco,
sin aviso,
sin justicia,
y me dejó
como estoy.
jajajaja XD. com
Me gustaría
me gustaría conversar con Dios,
pero conversar de verdad.
Hablar del clima,
de fútbol,
de las elecciones municipales,
de la jerma que me gusta
y lo bien que le quedan
los vestidos con escote.
Me gustaría pelear con Dios,
pero pelear de verdad:
puñete, patada,
cabezazo,
mordida de oreja,
escupida
y mentada de madre.
Me gustaría comer con Dios,
pero comer de verdad:
papitas ricas,
ensalada,
ají bien picante
y una cerveza helada
que nos calle un poco.
Me gustaría salir con Dios,
pero salir de verdad.
Flores, cine,
comida sabrosa,
unas copas de vino,
un telo cualquiera,
acabar cansados,
dejarla en su casa,
besar a su madre
como quien pide perdón,
tomarme una chela
y dormir en un parque.
Me gustaría hacer muchas cosas con Dios.
Pero no tengo su mail,
su celular,
ni tampoco
soy su amigo
en Facebook.

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