Hola buen día lunes.
Gotea la noche
sobre mi costado abierto.
Frío negro,
agua sin memoria.
Ni Dios
ni el diablo
ni nadie
vendrá por mí jamás;
lo sé,
porque incluso la sombra
se aparta para no mojarse.
Y aun así,
sigo aquí,
hundido hasta el cuello
en este charco sin nombre,
respirando como un animal cansado
que no aprende a morirse.
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