sábado, 14 de febrero de 2026

 Oráculo para Santiago

No temas al reloj,
él corre para los distraídos.
Tú ya estuviste al borde,
y sin embargo sigues de pie,
invocando tu destino
en la unión de la herramienta y la incertidumbre.
Los años no te arrancarán de raíz,
sólo te curvarán como a un viejo árbol
que aún da sombra y frutos extraños.
Verás a tu hijo crecer,
escucharás a Sara reír,
y sentirás las pisadas suaves de Shima y Quilla,
las dos centinelas que caminan entre este mundo y el otro,
susurrando en tu oído que todavía no es hora.
No contarás hasta cien,
contarás más:
los días en que el metal y el deseo
choquen y se enciendan,
los poemas que ardan en tu pecho,
los silencios que transformes en memoria.
Tu vida no termina en cifras,
sino en huellas que nadie borrar

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