"Santa Cadabra"
Me besaste con la boca llena de relámpagos,
y yo, idiota, mordí.
Tenías vino en los ojos y la noche en las caderas.
Santa Cadabra,
bruja de los cuerpos sin fe.
Encendiste un cigarro con mi último pensamiento,
te reíste
y lo usaste para prenderle fuego a mi cama.
Me hablabas de amor
como quien deletrea una maldición en voz baja,
como quien se ríe en latín
mientras se desviste de pasado.
Tu perfume olía a gasolina bendita
y tus caricias sabían a viernes 13,
a motel con vista al fin del mundo,
a “quedate”
cuando todo el universo ya se había ido.
Yo no te recé,
te grité.
Te llamé con la voz rota de los que no creen
pero igual esperan el milagro
de que no se acabe la madrugada.
Santa Cadabra,
madre de los cuerpos errantes,
me juraste amor eterno con los labios manchados de otra historia.
Y yo…
me tatué tu nombre con fuego en la lengua.
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